Sería bueno tener conocimiento, ya que la mayor parte de la población mundial se ha vuelto usuaria habitual de éste fenómeno tecnológico, e incluso muchos aseguran que ya no podrían vivir sin algunas de ellas.
Hay personas a las que se les van los minutos, las horas y en algún caso hasta los días detrás de un dispositivo a través del cual se conectan con las distintas redes sociales.
Aunque no se pueda percibir a simple vista, la realidad es que nuestro sentido de la percepción y hasta la forma en que leemos está cambiando, la evolución de la tecnología hace que tengamos que adaptarnos rápidamente a hábitos que antes no teníamos.
Los entendidos en el tema aseguran que la dopamina, una sustancia que se encuentra en el cerebro y que se la relaciona con los comportamientos adictivos, produce un efecto increíble en nuestro cerebro cuando estamos recibiendo un mensaje de texto; aunque cueste creerlo, afirman que una parte del cerebro se ilumina de igual forma que si estuviéramos consumiendo cocaína o heroína.
Estudios realizados por Universidad de Calgary, concluyen que los mensajes de texto afectan nuestra capacidad lingüística para entender y captar las palabras, y que el vocabulario se ve reducido en cuanto a riqueza de palabras a utilizar en comparación a personas que no utilizan mensajes de texto.



